Barnahus, que en islandés significa ‘Casa de la Infancia’, es un modelo europeo de respuesta a la violencia sexual infantil que reúne bajo un mismo techo a los profesionales de justicia, fuerzas y cuerpos de seguridad, sanidad y servicios sociales. La idea de fondo es sencilla de explicar y difícil de organizar: que la investigación penal y la atención social avancen en paralelo y de forma coordinada, en un entorno pensado para el menor y no para la administración, evitando que tenga que repetir su testimonio ante cada profesional que interviene en su caso.
El modelo nació en Islandia y hoy se aplica también, entre otros países, en Suecia, Noruega, Finlandia, Eslovenia, Irlanda y Croacia. El primer centro Barnahus de España abrió en Tarragona en 2023, financiado con fondos Next Generation EU; Cataluña, pionera en su implantación desde 2020, cuenta ya con 14 centros en funcionamiento y otros seis en construcción, hasta llegar a veinte. Solo en 2025, la red catalana atendió a 3.735 niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual, un 29% más que el año anterior.
De Islandia a un modelo de Estado
En España, la implantación de Barnahus se apoya en la Ley Orgánica 8/2021 de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI) y en la Ley Orgánica 10/2022 de Garantía Integral de la Libertad Sexual. El proyecto conjunto del Consejo de Europa y la Comisión Europea para extender el modelo a todo el territorio se ha desarrollado en dos fases: la Fase I (2022-2024) sentó las bases legales y estratégicas, con Hojas de Ruta específicas para cada comunidad autónoma; la Fase II, en marcha desde noviembre de 2024 y hasta abril de 2027, acompaña a las comunidades autónomas en la implementación real de esas hojas de ruta, en colaboración con el Ministerio de Juventud e Infancia.

España es, de hecho, el primer país descentralizado donde se implementa este modelo a escala estatal: las competencias de protección a la infancia están transferidas a 19 comunidades y ciudades autónomas, lo que obliga a adaptar la coordinación territorio a territorio. La Región de Murcia participa en este proceso a través de un grupo de trabajo interinstitucional que trabaja bajo el lema "Creando cimientos hacia Barnahus", sentando las bases para adaptar el modelo a su propio mapa de recursos.
Proyecto Luz: cómo lo aplicamos en la Región de Murcia
En la Región de Murcia, la atención especializada a la infancia víctima de violencia sexual se canaliza a través de Proyecto Luz, financiado por la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad y gestionado por Asociación Albores.
El proyecto trabaja en cuatro líneas: la valoración especializada, con la evaluación del testimonio y de la situación personal y familiar del menor a cargo de un equipo técnico específico; la intervención terapéutica, con tratamiento psicológico y social adaptado a cada caso; el asesoramiento a otros profesionales de los ámbitos social, educativo, sanitario y judicial.

Aura: la pieza que sostiene a la familia
Proyecto AURA, el otro proyecto de Albores con la colaboración del servicio de protección de menores de la consejería de política social de Murcia y financiado por el FSE+, que trabaja en este ámbito, se complementan. Mientras Luz evalúa y trata directamente al menor, Aura pone el foco en quienes tienen que sostenerlo cada día: padres, madres o tutores que, muchas veces, no saben cómo actuar ante la sospecha o la confirmación de una situación de violencia sexual infantil. Porque evaluar y tratar al menor es necesario, pero no es suficiente si el entorno que lo acompaña en casa no cuenta también con apoyo.